Claves para conservar mejor frutas y verduras durante el confinamiento

Expertos del Instituto de Investigación y Tecnología Alimentarias (IRTA) nos hacen algunas recomendaciones sobre cómo conservar mejor la fruta y la verdura y lograr espaciar los tiempos de salida al supermercado durante el confinamiento. Nos recuerdan que, de acuerdo con la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), actualmente no hay evidencia científica que los alimentos sean una fuente o vía probable de transmisión del virus SARS-CoV-2.

¿Guardamos todo en la nevera, o no es necesario?

Las judías, las acelgas, la lechuga o el brócoli los guardaremos en los cajones inferiores de la nevera. Los cajones los protegen del frío directo y los mantienen a una temperatura de entre 8 y 10ºC.

Las manzanas y las peras, los cítricos, las alcachofas, los ajos, los tomates, las cebollas y las patatas pueden conservarse fuera de la nevera, idealmente en un lugar fresco, seco y bien ventilado, y fuera de bolsas de plástico, para evitar el moho y que se deterioren rápidamente. En el caso de las peras y los tomates, también pueden guardarse en la nevera si lo que queremos es alargar su vida útil, dado que son más perecederos que el resto de especies de las que hemos hablado.

Para poder disfrutar al máximo el sabor, se recomienda dejarlos un rato antes a temperatura ambiente.

¿Hemos de lavarlas?

En general, las frutas, verduras u hortalizas que vayan a consumirse crudas, con o sin piel, es importante lavarlas bien en abundante agua y, además, sumergirlas 5 minutos en agua potable con lejía de uso alimentario (una cucharada por cada 3 litros de agua) y después aclararlas con abundante agua. Esta es una buena práctica desde el punto de vista de la salud (eliminamos tierra, microorganismos y/o restos de pesticidas), no para alargar su tiempo de conservación. Hay que tener en cuenta que no hay ninguna evidencia científica de que los alimentos sean una fuente o una vía de transmisión del nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

¿Cómo conservarlas más tiempo?

Los frutos climatéricos sigue madurando una vez se han cosechado ya que producen y liberan al ambiente etileno, un compuesto orgánico volátil que los ayuda a madurar, y que acelera la maduración de los frutos de su alrededor. Por ejemplo, manzana, pera, aguacate, plátano, kiwi, tomate, arándano y mango. Para que se conserven más tiempo, lo mejor es no mezclar variedades o especies que produzcan etileno entre sí; de esta forma, se evitará que las que produzcan más etileno hagan madurar al resto. Así pues, se aconseja no mezclar frutas y hortalizas climatéricas con no climatéricas ya que éstas últimas pueden ser sensibles al etileno exógeno y, como resultado, deteriorarse más rápidamente. Ejemplo de frutas y hortalizas no climatéricas son moras, cerezas, cítricos, fresas piña, pepino, berenjena y calabaza.

¿Cómo aprovechar al máximo aún estando maduros?

Las frutas y hortalizas más maduras pueden aprovecharse para hacer macedonia, confituras, compotas e, incluso, puede congelarse si es que van a consumirse transformadas en salsas, batidos o helados. En el caso de las hortalizas frescas, si no van a ser consumidas próximamente, también pueden congelarse: de entre las de temporada, los guisantes y las habas pueden congelarse en crudo, mientras que las judías verdes y las espinacas se recomienda escaldarlas antes.